La Sagra Sky Race 2018

La carrera más dura que he corrido nunca por debajo de los 30K, con 28km de distancia y más de 2000 metros de desnivel positivo acumulado, ¡menuda paliza!

La prueba: toda una rompepiernas

Sin duda, cuando vimos el repecho de 800 metros nada más comenzar la prueba, ya sabíamos todos que la subida posterior hasta el Pico de La Sagra (2380m) se iba a hacer durita. Y así fue, pero vamos punto por punto.

Perfil de la carrera: subida al Calar y posterior subida al Pico de la Sagra. Extraída de su web.

La salida tuvo lugar en la Puebla de Don Fadrique, un pequeño pueblo de Granada en la zona limítrofe con la Región de Murcia. Es un pueblo muy famoso gracias en parte a esta prueba, donde viene gente de mucho nivel.

En 2013, Luis Alberto Hernando consiguió el récord, con nada más y nada menos que 2:35:39, marca que sigue sin batir (lógicamente jaja).

En esta edición, se ha vuelto a ese recorrido original, y de ahí el eslogan “Vuelta a los Orígenes”.

La carrera desde dentro

Después del café y grabar un par de directos en la página de facebook, nos fuimos Natalia y yo para la caja de salida. Muy contento de cruzarme con muchos conocidos, y por lo que veo, el nivel es bastante alto. Tampoco tenía grandes expectativas, pero siempre que se va a competir, hay cierto interés en saber el nivel general de la gente, aunque al final el único con el que te midas seas tú mismo jeje.

Con Natalia en la caja de salida, camino del matadero jeje.

Al son de Superman empezamos con una salida “neutralizada” (vaya ritmo…) y empezamos a subir dirección al Calar de la Puebla, unos 700+ en 6km, así, para calentar bien.

Cumbre del Calar, a 1800 metros de altitud y con el Pico de la Sagra al fondo de la imagen.

Nada más subir tenemos el primer avituallamiento, y tras equivocarme (yo y unos cuantos) y seguir por la pista, nos avisan de que debemos tirar campo a través, y coger la bajada del cortafuegos. Pues allá que vamos, y empezamos tramo técnico de bajada donde podemos subir el ritmo.

Tramo final del cortafuegos, nada más terminar la parte técnica.

Esta vez la suerte no estaba de mi lado y para evitar una caída pegué un traspiés, clavándome una piedra bien hermosa en el calcáneo (el hueso del talón), justo en la inserción de la fascia plantar. Dolor, mucho dolor. Pero decidí probarme a llegar a la Ermita de las Santas, para la cual nos quedaban unos 5 km.

Durante este tramo, me alcanzó Tomás, de Kampamento Base. He de darle las gracias ya que sin su ayuda no habría podido correr. Mientras preparaba el material para la carrera, me di cuenta de que me faltaban las zapas (me fui con otras cómodas ya que dormíamos allí en la Puebla). Si no llega a traerme unas me la habría perdido. ¡Te debo una! 😉

Tomás el Salvador, que lleva en las piernas Transvulcania y alguna que otra más, chapó.

Llegando a la Ermita de las Santas, la zona más bonita del recorrido para mi gusto.

Y aquí empezaba lo bueno, la ascensión al Pico de la Sagra, 7 km con 1100+ aproximadamente, dividido en 2 partes, la primera de 5 km con 600+ hasta el Collado de las Víboras, y la segunda de 2km con 500+ hasta el Pico de La Sagra.

Collado de las Víboras, con el avituallamiento al fondo (esta crónica me ha salido petada de selfies).

La última subida fue mortal, ya que llegados a los 2000-2200 metros, y viniendo de un sitio casi al nivel del mar como es Murcia, pues se nota algo de hipoxia, y los 20 km con 1600+ que llevábamos en las piernas al llegar a este punto, pues también jaja.

Se cerraron las nubes y no vi ninguna foto que mereciera la pena. Ya vinimos el año pasado en modo fotográfico, así que conforme llegué arriba, avituallamiento rápido y a comenzar la bajada.

Bajada finalizada 😀

Dejamos atrás este monstruo y nos dirijimos a los Collados de La Sagra.

Llegada de Natalia 🙂

Sinceramente, es una de las carreras donde más he sufrido. El golpe en el cortafuegos, molestias a nivel de diafragma, y por supuesto el desnivel positivo y negativo.

La montaña no siempre nos deja con buen sabor de boca, pero todo son experiencias que suman y ayudan a comprender un poquito mejor este deporte, tanto para disfrutarlo en el futuro como para conocer las sensaciones que tienen los corredores y saber desarrollar entrenamientos de mayor calidad y más cercanos a la experiencia real del mismo.

El año que viene creo que iré en modo dominguero con la cámara jeje.

Sin nada más que añadir, ¡nos vemos en la próxima! 😀